Matthieu Boulo, el reflejo de Cyrille Guimard

Matthieu Boulo (11/05/1989 – Vannes, Francia) era uno de los ciclistas franceses más prometedores del panorama del cross. Campeón de Francia sub-23 en los años 2009 y 2010, estaba predestinado a ser el el niño bonito del cross francés y poder disputar la hegemonía a los grandes especialistas de la modalidad belgas y holandeses. 2010 fue su último año como sub-23, no sin antes ganar dos pruebas de la CDM de su categoría en Hoogerheide y Pont-Chateau ante gente tan potente como Lars Van der Haar, Joeri Adams, Jim Aernouts, Gianni Veermersch, Michael Boros, Jens Adams, Matteo Trentin o Corné Van Kessel.

Su primer año en Elite, se codeaba en la Copa de Francia con los grandes especialistas franceses como Mourey, Gadret o Chainel. Pero en 2011, la perla francesa firmó por el Roubaix-Lille Métropole y empezó a dedicarse plenamente a la ruta. Muchos problemas le han privado de rendir al máximo nivel, lesiones o problemas personales han truncado su carrera en el ciclismo en ruta, quizá también, por una decisión personal desafortunada.

La temporada 2016/2017 es muy importante para Matthieu, pues ha decidido volver a sus inicios y dedicarse plenamente a la disciplina que le vio nacer y dejar destellos de clase mundial. Sus ambiciones son las de poder estar en la Elite el invierno próximo y pelear por ganar pruebas de la CDM e intenta asaltar la tan famosa Copa de Francia.Para ello, Matthieu cuenta con un arma secreta.

Ese que ven de gafas a la derecha de Matthieu Boulo en la imagen del inicio, es Cyrille Guimard, un tipo capaz de gestionar deportivamente una escuadra como Renault con Bernard Hinault y Laurent Fignon a la cabeza o de ganar un Tour de Francia como gregario con su jefe de filas Lucien Van Impe. En su libro “Metido en carrera” muy recomendable por cierto, nos narra su vida desde adolescente, su sueño truncado de batirse ante Eddy Merckx, sus inicios del ciclismo idolatrando a Anquetil y Poulidor, o su posterior pupilo en el que se veía reflejado, Laurent Fignon, para saciar su truncada carrera deportiva.

Este señor, además, fue Campeón de Francia de Ciclocross en 1976 y estuvo apunto de alzarse con el Campeonato del Mundo de Ciclocross en ese mismo año, campeonato que se disputó en Francia y ganó la leyenda Albert Zweifel (5 veces Campeón del Mundo). Cyrille terminó 4º, rozando las medallas y un campeonato que hubiese sido histórico, tras casi 20 años sin ver a un francés en lo más alto de la categoría.

Ahora, como un niño con zapatos nuevos, ve reflejado su sueño truncado en la figura de Matthieu Boulo, ciclista al que pretende hacer Campeón de Francia de Ciclocross y en un futuro no muy lejano, verle disputar la CDM y los Mundiales con los más grandes de la modalidad. Un sueño que ve posible en Boulo y donde el viejo Guimard ve reflejada su infancia ciclista.

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