La Vuelta 2017. Introducción

Vuelve la carrera de casa, nuestra Gran Vuelta, la Vuelta a España. Tras las relativamente decepcionantes dos Grandes disputadas hasta hoy, que apenas han dejado dos o tres etapas de las que en el futuro nos acordaremos llegan los finales «en cuesta de cabra», las etapas cortas y nerviosas, las fugas numerosas y el Angliru. Llega la Vuelta 2017.

Y para que sirva como introducción a la carrera y como «regalo» a todos los seguidores y lectores de este blog os voy a dejar un extracto de un trabajo en el que llevo tiempo ocupado, que se encuentra avanzado pero que, muy posiblemente, no pueda terminar hasta 2018. Pero que, de una u otra manera, verá la luz. Echo una mirada atrás, a una de las Vueltas que cambió la historia de esta carrera, la de 1983. Espero que os guste y os quedéis con ganas de más…

«En la salida de la quinta etapa de la Vuelta de 1983, en San Carlos de la Rápita, todos coincidían en señalar a Bernard Hinault como el gran favorito a la victoria final. Así lo reconocía Alberto Fernandez a Emilio Tamargo; así lo aseveraban Laguía o Saronni…Marino Lejarreta señalaba «a Marino Lejarreta» mientras que Hinault y el lider de la carrera, Gaigne, eran más cautos apuntando que era demasiado pronto para destacar las opciones de unos u otros.

A nadie se le escapaba que Bernard Hinault lideraba un equipo inmenso, contaba con un palmares envidiable y una ambición desmedida. Había muy pocos con atrevimiento suficiente para plantarle cara…muy pocos.

No obstante, en su propio equipo, corría un tipo con «gafitas» que había debutado el año anterior y, en esa temporada de 1983, con apenas 23 años ya había conseguido cuatro victorias parciales, incluido una etapa en Tirreno-Adriático. Era Laurent Fignon.

En su autobiografía (acertadamente titulada «Éramos jóvenes e inconscientes») Fignon reconoce que su compañero Hinault era el gran favorito para la victoria en aquella Vuelta a España, que «todavía no tenía problemas en la rodilla» y que «hasta la cuarta etapa se había mantenido en su papel del protector del Tejón» pero que tras su victoria en San Quirze del Vallés, al final de aquella quinta etapa, Hinault «no estaba contento, nada contento…».

Pero Hinault sí tenía problemas en la rodilla. Lo reconoce su propio director, Cyrille Guimard, en «Metido en carrera» llegando a afirmar que «El Tejón estaba limitado por una lesión de rodilla. Yo era casi el único que lo sabía» y que, terminada la Vuelta, acabó con la rodilla molida permitiendo un relevo en Renault-Elf que no tendría marcha atrás y permitiría a un jovencísimo Fignon ganar su primer Tour de Francia ese mismo verano.

Y aquel día, en San Quirce del Vallés se vivió un primer episodio de aquella historia de amor y odio que protagonizaron, quizá, los dos últimos «grandes» de la historia del ciclismo francés, los dos últimos franceses que han ganado el Tour de Francia, Laurent Fignon y Bernard Hinault.

Porque Laurent Fignon ganó aquella etapa, es verdad. Y lo hizo por delante del español Antonio Coll y «gracias» al trabajo que hizo Marino Lejarreta para distanciar a sus rivales en la clasificación general. Pero el Caimán no vio con buenos ojos como su compañero Fignon se llevaba la gloria aquel día…«

Y ahora a disfrutar de la Vuelta 2017 y de nuestra previa…

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