La Itzulia: historia de una fotografía

Hace varios meses, documentándome en la redacción de una crónica de la Vuelta a España de 1983, me topé con una misteriosa fotografía que, desde el primer momento, llamó mi atención.

La vi en una antigua edición de uno de los periódicos con más historia de Euskadi (https://www.diariovasco.com/v/20111125/deportes/ciclismo/vuelta-pais-vasco-recupera-20111125.html) y,  al margen de que rezumaba nostalgia su pie de página me sorprendió: «Centímetros.   Julián Gorospe supera a Sean Kelly en la apretada llegada a Ibardin de 1984«

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Hay muchas cosas en esa fotografía que inspiraron mi inquieto espíritu inquisitivo.

Todos los que aman el ciclismo conocen a Sean Kelly. Un fornido campeón irlandés capaz de ganar cuatro Monumentos del ciclismo (en su palmarés sólo le faltó ganar el Tour de Flandes para completar el repóker),  dominar de forma autoritaria pruebas de una semana, ganar sprints a los hombres más rápidos del pelotón e, incluso, imponerse en una Vuelta a España .

Y muchos recuerdan a Julián Gorospe. La eterna promesa del ciclismo patrio que perdió una Vuelta a España camino de Serranillos ante Bernard Hinault pero que se movía «como pez en el agua» en rondas de una semana como la Ruta del Sol o la Vuelta al País Vasco.

¿Julián Gorospe imponiéndose en un sprint a Sean Kelly? ¿Y haciéndolo en lo alto de una subida tan exigente como Ibardin, la joya de la corona de la villa navarra de Bera de Bidasoa? Pues sí, es posible. Y, de hecho, así sucedió, como bien dice a pie de foto, en la Itzulia de 1984.

Sean Kelly había dominado esa edición de la Vuelta al Pais Vasco de forma tiránica. Llegó a la salida sin presión, con su mirada puesta en la París -Roubaix (que, posteriormente, ganó) y tras ser segundo en De Ronde (sólo superado por el holandés Johan Lammerts) y ya se impuso en la primera etapa tras un largo sprint en la localidad vizcaína de Munguía. El neo-profesional de Orbea Joan Urien le privó de la gloria en el segundo parcial. Y en la tercera etapa, la considerada como etapa reina, se impuso al sprint a Marino Lejarreta y Peio Ruiz Cabestany tras una larga escapada.

Llegaba así la etapa del Col de Ibardin, la cima navarra con más presencia en la Itzulia (que, de hecho, no faltó a su cita con la carrera desde 1981 a 1994) y llamada a ser definitiva para la decisión de la carrera.

Aunque desde la salida, en Beasain, se multiplicaron los ataques no fue hasta el kilómetro 135 de la etapa, subiendo Jaizkibel, donde los movimientos de los ciclistas más importantes para la General pusieron en «jaque» el liderato de Sean Kelly. Fede Etxabe y Faustino Rupérez presionaron al irlandés en los primeros kilómetros de la subida y, cuando restaban cinco kilómetros para la cima, atacó Julián Gorospe, que en la Clasificación General estaba a menos de un minuto del líder, rompiendo definitivamente la unidad del pelotón. En el descenso de Jaizkibel Julián Gorospe y Sean Kelly, que se había soldado a su rueda, atraparon a Faustino Rupérez siendo que en perfecta armonía el trío se presentó en las faldas de Ibardin con una amplísima ventaja sobre el resto del pelotón. En la cima, Gorospe se impuso a un Kelly que, según algunos rotativos, pecó de gentil en la llegada.

Pero algo me seguía sin cuadrar en la foto en cuestión. A unos metros de quien El Diario Vasco señalaba como Gorospe «batiendo a Kelly» tres ciclistas, prácticamente en paralelo, luchan por el tercer puesto de la etapa. Camino de Ibardin, en la Vuelta al País Vasco de 1984, sólo Faustino Rupérez aguantó la rueda de los dos mejores de aquella Itzulia. Y, ¿donde estaba el maillot amarillo que Sean Kelly debía haber portado en aquella lejana etapa de Ibardin sobre el de Skill que la foto mostraba…?

Casualmente (casí por equivocación) accedí a otro artículo del mismo Diario Vasco antes mencionado (https://www.diariovasco.com/20090522/bidasoa/ibardin-ostenta-record-llegadas-20090522.html) para concluir que quien batía a Sean Kelly en lo alto de Ibardin en aquella fotografía no era Julián Gorospe sino José Luis Laguía (también en Reynolds por aquel entonces). Y no lo hacía en la edición de 1984 sino en la primera etapa de 1985. Misterio resuelto. Los tres ciclistas que peleaban por la tercera posición en aquella etapa inaugural de la Itzulia, a cerca de un suspiro del ganador, eran, nada más y nada menos, que Peio Ruiz Cabestany (a la postre, ganador de la Clasificación General en 1985), Marino Lejarreta y Vicente Belda.

Más allá, ¿cómo podía ser posible que Julián Gorospe superara al grandísimo ciclista irlandés en la etapa más destacada de la Itzulia de 1984 y cayera hasta el vigésimo puesto de la Clasificación en la última contrarreloj (posición que, en un principio, enjuicié equivocado en los listados de @procyclingstats) ?

Sólo una semana después de terminada la Vuelta al País Vasco de 1984 los medios publicaban que uno de los cuatro ciclistas que pasaron el control anti-doping en la última etapa (Nico Emonds, Sean Kelly, Julián Gorospe o Faustino Rupérez) había dado positivo. Nortestosterona. Julián Gorospe. De segundo en la cronometrada del último día y pódium final a último en aquel último esfuerzo de la Itzulia y diez minutos de sanción. Eran otros tiempos. Poco después Julián Gorospe se convirtió en uno de los corredores más destacados de la Vuelta a España de 1984…

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