Ronde Van Vlaanderen 1985; El sueño de Vanderaerden.

7 de Abril de 1985, en un día para la leyenda, amanecía en la Región Flamenca un día lluvioso, encapotado, un autentico día de perros. Sin duda el sueño de cualquier pirado y fanático de los muros y el pavé. Que importa irse a ver De Ronde con el solecito y la cervecita, cuando puedes disfrutar de un autentico día de leyenda. Aquel día es recordado por ser el de la climatología más dura que jamás se haya visto en ningún Tour de Flandes. Allí, Eric Vanderaerden nos dejó recuerdos y destellos de clase mundial, que permanecerían en la retina de los aficionados por el resto de los días.

Se llegaba al segundo monumento de la temporada, la clásica del Mur de Grammont, tras una Milán – San Remo en la que había salido victorioso el ciclista holandés Hennie Kuiper. En la edición numero sesenta y dos se recorrían 271 km con un total de 12 famosas cotas: Molenberg (km 190), el viejo Kwaremont (km 190), Koppenberg (km 201), Taaimberg (km 207), Berg Ten Houte (km 210), Eikenberg (km 219), Varentberg (km 224), Leberg (km 232), Berendries (km 236), Mur de Grammont (km 253), Boesberg (km 257) y Flierendries (km 264). En las vísperas de la carrera se vislumbraba un duelo Kelly vs Vanderaerden y se citaban un total de 173 valientes.

Mal pintaban las cosas para Vanderaerden, cuando pinchaba la rueda de su bicicleta entrando en un momento crucial de la carrera y quedando rezagado del grupo de los elegidos. Nadie sabe cómo se las arregló, pero justo antes del Koppenberg, el campeón belga ya veía en la cercanía al grupo de favoritos de unas 25 unidades, pero por delante tenía pequeños ciclistas y grupos que tenía que ir superando, en total unas 60 unidades frente al mismísimo y temible Koppenberg con rampas de hasta el 22%. Por delante Sean Kelly, Greg Lemond, Phil Anderson y los hermanos Planckaert muy atentos se ponía en los primeros puestos del grupo principal, mientras que con una exhibición de las que muchos fanáticos belgas y del ciclismo recordarán, Vanderaerden con el maillot de campeón belga, empezaba a pasar ciclistas que caían y ponían pie a tierra, motos apiladas en la cuneta del Koppenberg y como una autentica exhalación y sin poner pie a tierra las iba esquivando y pasando para llegar a coronar lo más cerca posible de los favoritos.

Eric Vanderaerden RVV 1985

A falta de menos de 70 km para línea de meta y ya en la cima del Koppenberg, Eddy Planckaert había pasado primero y marchaba un grupo de ciclistas importantes con él, pero Vanderaerden ya había pasado por la cima entre los 15 primeros ciclistas, la remontada había sido espectacular y es que como recuerda el ciclista belga “no me importaban las adversidades, solo pensaba en luchar por mi sueño, estaba motivado”. Criquelion y Kuiper se le pegaron a rueda, mientras Vanderaerden luchaba por rebajar la diferencia con el grupo de seis que lideraba la carrera en el que estaban Lemond, Eddy Planckaert, Anderson o Kelly.

Cuando finalmente Vanderaerden logró recortar la diferenciar y llegar hasta la cabeza de carrera, Kuiper que había estado a rueda durante toda la persecución, lanzó un ataque duro, pero que no consiguió abrir hueco. La carrera venía lanzada y entraba en los compases finales. Allí, Vanderaerden, que había estado cogiendo aire durante unos kilómetros, lanzaba un ataque de pura fuerza que dejaba a el grupo de favoritos mirándose unos a otros. El belga estaba luchando por uno de sus sueños y era Kelly quien cogía la cabeza, le dejaban la tostada y la responsabilidad, pero Anderson y Kuiper intentaban marchar a por Vanderaerden a base de hachazos al irlandés. Kelly llegaba fundido a los ataques, se ponía a tirar y miraba para pedir relevos, pero la responsabilidad tenía que asumirla.

Anderson volvió a atacar e intentaba dejaba atrás a Kuiper, para unirse a Vanderaerden a la cabeza de carrera. Le cazaron y tras unirse el trío, el Mur de Grammont iba a ser el escenario elegido, a 25 km de meta y para hacer una comparación más actual, Vanderaerden atacó a Anderson, cual Cancellara a Boonen en la edición de 2010, sentado con mucha fuerza, para marcharse en solitario hasta la línea de meta, jaleado por los aficionados belgas y para entrar victorioso con el maillot de campeón, el sueño de todo ciclista belga, el sueño de un rubio flamenco que siempre reconoció “El Tour de Flandes fue mi mayor victoria como ciclista profesional. La sensación que tiene un flamenco de ganar la carrera más grande de tu país es indescriptible”. 24 fueron los valientes que llegaron a meta de los 173 que empezaron el Tour de Flandes, una carrera para la historia y para el recuerdo.

Eric Vanderaerden RVV2 1985

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