Giro de Italia 2016. Introducción

Y llegó el Giro de Italia… la primera de las tres grandes vueltas por etapas del Calendario UCI WT. Habitualmente ubicado en el mes de mayo es, siempre, una carrera espectacular, con tremendas «volatas«, finales «ratoneros» e impresionantes «tapones» de montaña.

La primera edición del Giro de Italia se disputó en el año 1909. El primer ganador de la ronda italiana fue el ya mítico Luigi Ganna y no fue hasta el año 1950 cuando un corredor «no italiano» se impuso en la ronda transalpina (Hugo Koblet). Tres corredores ostentan el récord de triunfos en el Giro de Italia: Alfredo Binda, Fausto Coppi y Eddy Merckx. Recordado también el Poulidor italiano, don Italo Zilioli cuatro veces podium, tres de ellas consecutivas subiendo al segundo cajón en (1964,65 y 66). El récord de victorias en la carrera italiana es para «el bello» Mario Cipollini, con 42 parciales.

Siendo, como es, la primera grande de cuya previa me ocupo, la historia de la carrera merece una perspectiva que vaya mas allá de la mera estadística. Y es que el Giro de Italia ha marcado y forjado mi amor por este deporte desde que apenas levantaba un palmo del suelo. Cuando la televisión apenas llegaba a nuestros hogares recuerdo escuchar, a través de las míticas retransmisiones radiofónicas, como Marino Lejarreta perdía, en plenos Alpes Dolomitas un Giro que parecía iba a romper la maldición de «los españoles». Aquel día me enamoré de la carrera. Solo con imaginarme aquellas cumbres nevadas, aquellos «tifosi» llenando las carreteras, aquellas pendientes imposibles nació mi pasión por el ciclismo. Sí, curiosamente sin ver nada.

Al Giro del año 1988 llegó un Perico Delgado que, con sus hazañas en el Tour de Francia, había conquistado a la afición española. Y viajaba a Italia para ganar. Y para darse cuenta que el Giro es diferente. Las imágenes que, ahora sí, por televisión dejó aquella dantesca etapa de Bormio y la cumbre del Gavia son historia viva de este deporte, un monumento al esfuerzo, al sacrificio y al ser humano. Difícilmente comparables.

                        

Años después vimos a Miguel Indurain ganar la primera maglia rosa para el ciclismo español. Pero, curiosamente, la etapa que todos recordamos del ciclista navarro es una que no sólo no ganó, sino que le vio desfallecer para «no ganar» su tercer Giro y abrir fuego a una nueva estrella del ciclismo de quien todos nos enamoramos, Marco Pantani. Seguro que no hay nadie que no recuerde aquella ya histórica etapa de Aprica.

También tengo en mi memoria a Abraham Olano, con la maglia rosa, retorciéndose camino de la cima del Mortirolo. Sólo, cabeceando, enfrentado a toda la «armada» italiana que tantas y tantas veces han acabado con las ilusiones de los esforzados ciclistas extranjeros…

Y uno de los momentos más tristes que recuerdo, aquella fantástica etapa que cerraba el Giro de 1999, el que iba a ser el Giro de Marco Pantani, el Giro de «Madonna de Campligio», el Giro que, quizá, fue la tumba deportiva de ese gran ciclista que vimos nacer en el año 1994 y que nos maravilló subiendo Galibier en el Tour de 1998. Ese maldito hematocrito…

                         

Y mucho más recientemente, aquella cabalgada del belga Thomas de Gendt en la durísima etapa decisiva de la edición del año 2012, camino del Stelvio, que puso patas arriba la carrera y a punto estuvo de costarle la victoria a Ryder Hesjedal.

El Giro es magia, es una carrera diferente, una carrera preciosa que ha deparado algunos de los mas grandes duelos de la historia de este deporte. Coppi y Bartali, Merckx y Fuente, Saronni y Moser, Indurain y Chiapucci… Y, sin duda, es una carrera que ha dejado en nuestras retinas algunas de las mas impresionantes imágenes que ha dado este deporte. Prepararse bien porque se viene uno de los acontecimientos deportivos más bonitos del deporte, el Giro de Italia.

Artículo escrito por @comovaeso

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